Rafael Riebeling Cordero nos habla sobre La industria del vino en México

Rafael Riebeling Cordero nos habla sobre La industria del vino en México

¿Cuál es la historia del elixir en nuestro país? Repasamos los datos imprescindibles y visitamos dos bodegas nacionales: Monte Xanic y Tierra Adentro. La primera es un ejemplo de marca consolidada y la segunda es una empresa familiar que inicia la aventura de crear la bebida del dios Baco.


Por Mercedes Martínez Cossío

 

La historia comienza con la conquista española. El vino era alimento, medicina y reparador de fuerzas. Por ello siempre estuvo presente en las expediciones de descubrimiento y colonización. Los misioneros lograron plantar vides que empezaron a producir uvas para obtener un vino aceptable y los jesuitas fueron los primeros que plantaron viñedos en Baja California.

En 1597, don Lorenzo García, un coahuilense del Valle de Parras, viajó a España para solicitar al rey Felipe II una “Merced” para plantar viñedos, siéndole concedida el 18 de agosto de 1597. Así quedó constituida la primera empresa vinícola del continente americano con el nombre de Hacienda San Lorenzo, que hoy conocemos como Casa Madero. En 1791, el fraile dominico José Loriente fundó la misión de Santo Tomás en Baja California. En 1888, Andonegui y Ormat fundaron las Bodegas de Santo Tomás y, en 1926, Ángelo Cetto estableció en Tijuana la bodega L. A. Cetto, la vitivinícola más grande del país.

En 1970, surgió la casa Pedro Domecq en el Valle de Guadalupe y, en otra escala, fueron naciendo pequeñas bodegas en Querétaro, Aguascalientes y Zacatecas. La industria vinícola estaba en pleno crecimiento; sin embargo, en 1987 el presidente Miguel de la Madrid se encontró ante la disyuntiva —debido a la deuda pública— de liberalizar el comercio mundial favoreciendo principalmente a los países industrializados que buscaban mercados para sus productos. Hasta entonces había prevalecido una política proteccionista, no de libre comercio, y buena parte de la industria nacional era incapaz de competir con su equivalente extranjera. México ingresó al gatt (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, por sus siglas en inglés), lo que ocasionó la quiebra de la mayor parte de las empresas vinícolas. Sobrevivieron aproximadamente diez.

En plena crisis de 1988 surgió en el Valle de Guadalupe la Vinícola Monte Xanic. En la actualidad la oferta nacional incluye casi 300 etiquetas, la mayoría de gran calidad y a precios bastante accesibles. De acuerdo con el Consejo Mexicano del Vino, el consumo de este elíxir ha ascendido 237% en los últimos años.

Una empresa consolidada

La vendimia en el hemisferio norte se da entre los meses de julio y octubre, dependiendo del grado de maduración de las uvas. Las fiestas de la vendimia celebran la transformación de la uva en vino. Acudimos a dos diferentes casas vinícolas para conocerlas.

En la bodega de Monte Xanic nos esperaban Hans Backhoff, Manuel Castro y Romo y Eric Hágsater, con quienes pisamos la uvas, recorrimos los viñedos y conocimos las nuevas instalaciones.

Ubicada en el Valle de Guadalupe, la bodega promueve la cultura del vino utilizando uvas nacionales. Es un referente de la industria. La vinícola se localiza a 30 kilómetros al Este de Ensenada, 95 kilómetros al sur de Tijuana y a 15 o 20 kilómetros del Océano Pacífico, que aporta grandes corrientes de humedad que crean un microclima en el valle donde se produce 90% del vino nacional. Se ha implantado la cosecha nocturna para evitar la fermentación anticipada de las uvas y se ha implementado un sistema de control de riego por medio de sensores de humedad en el suelo.

En 1988 produjeron su primer vino, el Chenin Colombard. Hoy, Hans Joseph Backhoff, ceo de la empresa desde 2008, sigue al frente de la vinícola formada por su padre Hans Paul Backhoff. Nos citan en el restaurante Villa Ortega para degustar tacos de langosta en tortilla de harina con arroz y frijoles, tradicionales de Ensenada, acompañados con un fresco Chardonnay de sus bodegas. Posteriormente nos trasladamos hacia los viñedos donde nos espera el Concierto del Crepúsculo y la consabida degustación de vinos.

Y otra que nace…

En Zacatecas tiene lugar, con días de diferencia, la vendimia de Campo Real Vinícola, una casa productora de vinos que se localiza a 25 kilómetros al sur de la ciudad de Zacatecas, a una altitud de 2,250 metros sobre el nivel del mar. El estado de Zacatecas es conocido por sus grandes depósitos de plata y otros minerales, además de por sus excelentes condiciones climáticas y de suelo.

Campo Real produce los vinos Tierra Adentro, nombre que hace honor a El Camino Real de Tierra Adentro —también conocido como el Camino a Santa Fe—, una ruta comercial de aproximadamente 2,560 kilómetros que iba desde la Ciudad de México hasta la ciudad de Santa Fe Nuevo México atravesando los estados con yacimientos mineros. A ese tramo se le llamó Ruta de la Plata, pues servía para transportar la plata extraída de las minas de Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí. Fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2010.

Hace 40 años, Isauro López López empezó a trabajar con su familia la producción agrícola en el campo de la enología para producir uvas de alta calidad para exportar y abastecer al mercado nacional. La primera botella de vino, Reserva del Patrón, representó el inicio de un largo camino. Un sueño que hoy ha tomado forma con la elaboración de los vinos Tierra Adentro.

Campo Real Vinícola es una empresa familiar que ha comenzado una aventura que está creciendo poco a poco. En una superficie de 36 hectáreas, poseen viñedos de Malbec, Syrah, Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon. Las condiciones semidesérticas de la región, los suelos y el manejo cuidadoso de los viñedos situados a gran altura en el altiplano mexicano permiten a las uvas —cosechadas a mano y estrictamente seleccionadas— expresar sus distintivos y particulares atributos, que se reflejan de manera natural en las características de los vinos Tierra Adentro. Vinos con carácter, sabor y aroma.